Quizá un personaje que tiene pensado contar todas sus miseras en un blog no es el más indicado para escribir este post, pero qué demonios, aún no lo he hecho (o no del todo)… Richard Sennett (el noviete de Saskia Sassen) nos habla en El declive del hombre público de la “ideología de la intimidad“. Esta doctrina explota la idea de que “los males de la sociedad pueden ser comprendidos como males de la impersonalidad, la alienación y la frialdad“. Las disfunciones deben superarse realizando individualmente esfuerzos por abrirse ante los demás, compartiendo emociones y sentimientos propios y, a la vez, siendo comprensivo ante los ajenos. Pongamos la televisión. Peguemos la oreja en el autobús.
Partiendo de que tracionalmente al hombre se le han atribuído capacidades de raciocinio y a la mujer de expresión de emociones y partiendo también de que Hilary Clinton parecía estar jugando hasta ahora el papel masculino (como la mayoría de las mujeres que han llegado a ser grandes en política interpretan el papel de presidente y no de presidenta), es lógico, ante la perdida de popularidad frente a un candidato negro, explotar su propia rareza, la de ser mujer candidata a ser candidata a la presidencia de los EEUU. ¿Alguien conocerá los programas políticos de los candidatos?, ¿Cuántos años tendremos que esperar para ver unas elecciones al estilo Gran Hermano?. ¿Alguien sabe dónde están los republicanos que no están en los medios (españoles)?.


